METODOLOGÍA Y TÉCNICAS DE INVESTIGACIÓN PARA ESTUDIOS DEL DESARROLLO (4a Época)___________________ Patricia E. Almaguer Kalixto y Oscar Alvarez Macotela
lunes, 15 de diciembre de 2014
Analizando políticas de desarrollo como los sistemas complejos
miércoles, 2 de junio de 2010
INNOVACIONES EN MÉTODOS DE INVESTIGACIÓN PARTICIPATIVOS Y DESARROLLO INTERNACIONAL
- Aldred, Rachel. (2009). "From community participation to organizational therapy? World Cafe and Appreciative Inquiry as research methods." Community Development Journal Advanced Access: 1-15
- Bryman, Alan. (2008). Social Research Methods. London, Oxford University Press. 3a ed.
- Gilbert, Nigel. (2008). Researching Social Life. London, SAGE. 3a ed.
- North, Douglass C., John Joseph Wallis, y Barry R. Weingast. (2006). A conceptual framework for understanding Recorded Human History. NBER Working Papers, National Bureau of Economic Research: 80.
jueves, 11 de marzo de 2010
La felicidad: un componente de los nuevos indicadores de progreso social en el siglo XXI
El estudio científico de la felicidad ha emergido como uno de los temas centrales que ocupará el trabajo de un amplio número de investigadores y responsables de políticas públicas en el mundo durante el siglo XXI. El Reino Unido, junto con Francia y organismos internacionales como la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) ha iniciado 2010 con trabajo de alto impacto realizado en esta primera década y con programas estratégicos para el corto, mediano y largo plazos. La membresía de México en la OCDE parece estar contribuyendo a que el tema comience a examinarse también en ese país, con iniciativas que contribuyen a la deliberación pública e incentivando a quienes investigan la materia.
En 2008, a través de la lectura de dos obras de divulgación científica escritas por investigadores del Reino Unido (Nettle, 2005 y Layard, 2006) tuve conocimiento de trabajos empíricos posteriores al siglo XX que tienen a la felicidad como objeto de análisis. El tema y sus ramificaciones atraparon de inmediato mi atención y comencé a comentarlo con colegas y amistades (abogados, economistas, antropólogos, médicos, historiadores, comunicólogos, lingüistas, ambientalistas y pedagogos, entre otras especialidades y ocupaciones). Mi experiencia hasta ahora ha sido que, con diferentes grados de explicitud, sus primeras impresiones coinciden con quienes consideran que es una cuestión poco seria (entre infantil e ingenua) y por tanto, una pérdida de tiempo para los efectos de trabajo de investigación científica. Un punto esencial de la controversia es la ausencia de indicadores y metodologías eficaces para investigar y progresar en el conocimiento acerca del factor ‘felicidad’ en la vida humana (individual y colectiva). Así, el asunto es del interés de Meta:reflex por el aspecto metodológico, pero sobre todo por la relevancia del tema desde la perspectiva del Desarrollo Internacional. En subsecuentes contribuciones abordaremos con mayor detalle algunos aspectos importantes en el tema de la llamada “nueva ciencia de la felicidad” y su influencia en la evolución de los “indicadores de progreso social” del futuro próximo.
Por ahora, concluyo con un aviso: en mayo próximo se celebrara en Australia “el foro mundial sobre felicidad humana”. Se trata de un evento no académico, pero con una sección en la que se ofrece divulgar entre el público general algunas de las líneas de investigación y resultados recientes en la materia.
Dr. Oscar Alvarez-Macotela
Referencias bibliográficas mencionadas en esta contribución:
Nettle, Daniel (2005). Happiness:The Science behind Your Smile, Oxford University Press.
Layard, Richard (2006). Happiness: Lessons from a New Science. London, Penguin.
domingo, 28 de febrero de 2010
Métodos mixtos y CAQDAS
Meta:reflex estuvo presente en el seminario sobre métodos mixtos en la Universidad de Surrey el pasado 17 de febrero de 2010. La síntesis de las presentaciones y las ayudas visuales utilizadas por los ponentes se encuentran disponibles al público en el sitio del ‘CAQDAS Networking Project’. Entre las cuestiones interesantes de ese evento hay dos temas que consideramos relevantes para compartir en este espacio: Primera, el incipiente grado de comprensión y uso de las metodologías mixtas, así como parte del trasfondo de la creciente popularidad de la idea de “métodos mixtos” y su apoyo con “CAQDAS” en centros donde se realiza investigación aplicada de punta en ciencias sociales como el Reino Unido. Segunda, la obsoleta imagen del investigador en las ciencias sociales cuyas herramientas principales de trabajo son “papel y pluma”, con sus equivalentes modernos en la forma de máquinas de escribir o, más recientemente, procesadores de texto.
En el primer tema, la ponencia de la Dra. Jane Fielding propició una enriquecedora discusión acerca de las dificultades epistemológicas y prácticas en la planeación y ejecución de proyectos de investigación cuando estos últimos involucran colaboradores especializados en métodos numéricos y otros en cualitativos. En Meta:reflex pensamos que este punto también es trascendente tratándose la evaluación de proyectos. El asunto es complejo cuando el evaluador de una propuesta de investigación o de resultados de la ejecución de un proyecto en particular, carece del conocimiento y experiencia multi-metodológica para generar una crítica constructiva sobre la viabilidad, los méritos y alcances de todos los trabajos sometidos a su consideración; sin embargo, el dictamen debe producirse! En este sentido, lejos de denostar el trabajo de los evaluadores, Meta:reflex hace un llamado a la comunidad latinoamericana de expertos en metodología para generar y ajustar elementos de guía y soporte en esta materia.
La formación metodológica de estudiantes de investigación, a nivel doctoral en ciencias sociales, suele concentrarse en la selección que el propio estudiante hace de una de las tres opciones metodológicas (numérica, cualitativa o mixta). La mayoría opta por la aplicación de métodos numéricos o cualitativos, lo que deja poca oportunidad para que las nuevas generaciones de investigadores se familiaricen con el uso e implicaciones de las metodologías mixtas. Cabe destacar que las nuevas generaciones de docentes y evaluadores son parte de este mismo ciclo. Ello refuerza además que muchos investigadores continúen autodefiniéndose de acuerdo con uno u otro paradigma, según sus preferencias o de acuerdo a su capacitación personal en materia metodológica. Es minoría quienes se visualizan como investigadores, con genuina independencia de su conocimiento y experiencia en proyectos de investigación basados en métodos numéricos, cualitativos o mixtos. A nivel práctico y epistemológico, existe una distancia entre los métodos de investigación comúnmente usados y la genuina disposición de asumir las implicaciones del reto creativo de diseñar y aplicar metodologías apropiadas a las preguntas de investigación que la comunidad científica considera relevantes, con independencia de la preferencia por los métodos numéricos o cualitativos que tengan los investigadores.
Por último, una de las personas que intervino en el seminario expresó una interesante reflexión cuestionando si los métodos mixtos son realmente algo nuevo o si estamos en presencia de una simple moda o quizás una estrategia discursiva para posicionarse como “expertos a la vanguardia” a fin de insertarse o consolidarse dentro de algunos grupos de trabajo y para acceder con menos dificultad a montos substanciales de financiamiento. El planteamiento se motivó en la idea de que las probabilidades de éxito frente a los patrocinadores de investigación son más altas si la propuesta de investigación incluye estratégicamente expresiones como “investigación colaborativa”; “equipos multi-disciplinarios”; “interdisciplina”; “métodos mixtos” y el uso de herramientas de cómputo sofisticadas como los principales CAQDAS en el mercado (Nvivo 9, MaxQDA 2010 y Atlas.ti 6). En Meta:reflex consideramos que la comunidad latinoamericana que se vincula con trabajos de investigación en ciencias sociales debe insertarse activamente en la discusión de este punto. Hace falta abrir y mantener la deliberación sistemática; con mayor profundidad; en forma constructiva y orientada a resultados publicables.
En cuanto al segundo tema, nuestra reflexión se derivada de una de las preguntas con que la Dra. Christina Silver concluyó su presentación: Dado que los CAQDAS disponibles actualmente parecen lejos de satisfacer las necesidades prácticas de sus usuarios, especialmente cuando la información que se analiza es distinta a textos convencionales -la ponente se pregunta- qué importancia tiene si los investigadores terminan por recurrir a diferentes herramientas tecnológicas para analizar diferentes tipos de información. En otras palabras ¿debemos esperar que un sólo programa de cómputo, en una computadora personal ultra-portátil, nos permita solucionar todas las necesidades para analizar cualquier tipo de datos? ¿Debemos influir proactivamente para que los desarrolladores de soluciones tecnológicas generen la panacea metodológica? Por ahora parece que incluso los CAQDAS más similares entre sí presentan diferencias cuyas ventajas y desventajas sugieren que el mayor beneficio para sus usuarios derivaría de que los CAQDAS continúen evolucionado con divergencias, en vez aspirar a convertirse en un conjunto de programas equivalentes y con soluciones universales.
Pensamos que el progreso tecnológico actual y el previsible para la próxima década, lleva a una situación en que el trabajo de laboratorio ha dejado de ser elemento que define exclusivamente a los científicos en el área de ciencias naturales. El trabajo del investigador contemporáneo en ciencias sociales requiere del uso cotidiano de laboratorios, adecuados a las características de las disciplinas sociales. Es en beneficio colectivo que se aproveche la tecnología y herramientas de diverso tipo para facilitar la generación de nuevo conocimiento, orientado a resolver las necesidades sociales contemporáneas. Esto tiene varias implicaciones para patrocinadores de investigación, así como para universidades y centros de investigación; por ejemplo, en términos de presupuesto para la adquisición de la infraestructura necesaria, así como para la formación de sus recursos humanos: estudiantes, docentes y personal administrativo a cargo de la adquisición y mantenimiento de dicha infraestructura.
Dr. Oscar Alvarez-Macotela
martes, 16 de junio de 2009
El Movimiento de la Nueva Ola Cualitativa: Tecno-metodología Cualitativa
Situación
El progreso tecnológico actual ha rebasado la capacitación de la mayoría de los investigadores latinoamericanos en el área de ciencias sociales. Salvo en casos excepcionales, la investigación cualitativa en Latinoamérica continúa realizándose con metodologías convencionales del siglo XX, caracterizadas por recolección, almacenamiento, análisis y reproducción de datos cualitativos mediante sistemas manuales, con independencia de apoyarse con el uso ordinario de programas de cómputo como procesadores de texto; hojas de cálculo; graficadores y organizadores de referencias bibliográficas. Como consecuencia de esta situación las nuevas generaciones de investigadores de carrera en Latinoamérica se preparan hoy con conocimientos y formación obsoletos en materia de metodología cualitativa.
Derroteros
La tecnología accesible al público en la primera década del siglo XXI hace viable el uso de herramientas de diversa naturaleza para analizar datos distintos a los numéricos y a las palabras, que permiten mayor eficiencia respecto de las disponibles antes de 2000. Como consecuencia, los investigadores pueden acceder a una renovada capacidad para estudiar “la realidad”. Hoy es factible aplicar diseños metodológicos que integran elementos sensoriales ausentes en la investigación empírica convencional de finales del siglo XX. Véase por ejemplo Pink (2009) Doing Sensory Ethnography. La conjunción de CAQDAS con métodos de investigación también ha evolucionado en grado substancial, superando la idea simplista en el sentido de que las herramientas no determinan la calidad de la investigación y que, por tanto, se puede prescindir de lo último en tecnología. Resulta erróneo asumir que las habilidades del investigador son en cualquier caso las que determinan la calidad del producto. Véase por ejemplo Di Gregorio (2009) Qualitative Research Design for Software Users.
Pese a la tendencia y significativos avances evolutivos en metodología cualitativa, la atención de la gran mayoría de los investigadores en el campo de las ciencias sociales latinoamericanos continúa limitada al análisis de cifras y de texto, lo que se constata en las revistas académicas internacionales especializadas en la materia. Nada de lo anterior es en detrimento del valor y utilidad del análisis numérico y de texto; mismos que continuarán representando tanto modos de investigación vigentes como idóneos, atendiendo a las características de cada proyecto de investigación particular.
La NOC como respuesta a un reto docente
El reto que hoy impone la tecno-metodología es complejo. Por ejemplo, en el ámbito docente, la modernización de programas de estudio y la impartición de cursos derivados de tales programas, requieren de personal igualmente modernizado, pero resulta que la gran mayoría de los docentes carecen de actualización y experiencia en el uso de las herramientas tecnológicas desarrolladas con posterioridad a 2005, salvo en casos excepcionales. Dicha situación sugiere la necesidad de generar condiciones eficaces para la convergencia de tecnometodólogos cualitativos (i.e. investigadores con conocimiento teórico y práctico en la aplicación de herramientas y metodologías de vanguardia enfocada a datos cualitativos) en un substancial proceso de capacitación, más allá de la divulgación.
Para zanjar el rezago tecnometodológico parece inviable, en términos de costos de contratación laboral, incorporar un número suficiente de tecnometodólogos al personal docente de la mayoría de las universidades y centros de investigación. Por otra parte, dicha posibilidad no es necesariamente la más deseable ya que varios de los expertos difícilmente estarían dispuestos a dedicarse a la docencia porque la ejecución de sus proyectos empíricos se distraería. Tampoco parece sensato aguardar a que los docentes se modernicen gradualmente a base de programas sabáticos y/o de sus iniciativas individuales. Sin duda hace falta mayor creatividad y voluntad política al interior de universidades, centros de investigación y de las organizaciones que fomentan la formación de investigadores en el área de las ciencias sociales.
El rezago en tecnología y metodología entre investigadores de carrera y docentes en materia de métodos cualitativos de investigación, sugiere la necesidad de una estrategia con horizonte de largo plazo para modernizar al grueso de los investigadores en ciencias sociales en cuanto a tecno-metodología. Meta:reflex sugiere reformular la noción de tecno-metodología en este contexto porque hoy resulta insuficiente la mera actualización tecnológica como también es insuficiente la sola renovación de los programas de estudio en aspectos teóricos sobre métodos de investigación contemporáneos. Esto es, no basta con enterarse de los nuevos aparatos y programas, aprendiendo a operarlos, así como tampoco basta con enterarse de la innovación metodológica desarrollada por quienes realizan investigación de punta. Hace falta un trabajo de síntesis para amalgamar el conocimiento actual en ambos aspectos, de forma que tanto los investigadores de carrera como los estudiantes de investigación cuenten con la capacitación apropiada para generar conocimiento aprovechando los últimos adelantos tecnológicos. Una estrategia con esa orientación requiere de ajustes en los programas para patrocinar estudios de posgrado y proyectos de investigación post-doctoral.
En ausencia de la voluntad para diseñar la estrategia mencionada y para ejecutar su posible implementación en las universidades latinoamericanas, existen múltiples acciones que pueden realizarse por parte de estudiantes; académicos y centros de investigación en la región de Latinoamérica. Al respecto Meta:reflex plantea procurar la gestación de un movimiento que bien podría conocerse como la Nueva Ola Cualitativa (“NOC”) a la que dedicaremos futuras contribuciones en este espacio. Por ahora, una propuesta de Meta:reflex es la institucionalización de un consorcio de investigadores que utilice técnicas colaborativas para sistematizar el acceso público y la deliberación a partir de la cada vez más vasta información que se está generando en la materia que nos ocupa, principalmente en universidades del Reino Unido, Australia y Estados Unidos. A manera de ejemplo, cabe tener presente la iniciativa británica "Real Life Methods" y sus productos derivados como el programa "Realities". Parte de la solución puede resultar en diversas modalidades de trabajo colaborativo, especialmente aprovechando las varias plataformas virtuales que hoy son accesibles para estudiantes e investigadores de carrera en el área de ciencias sociales.
Haciendo surcos
En Meta:reflex reconocemos que el subdesarrollo tecno-metodológico de Latinoamérica refleja bajos niveles de cohesión y escasa proactividad de su comunidad científica, así como ausencia de genuina deliberación. A la vez, pensamos que la sinapsis entre espacios como este maximiza el terreno de cultivo para la siembra de ideas y propuestas para futuras cosechas de activa deliberación en los temas planteados.
Dr. Oscar Alvarez-Macotela
Di Gregorio, Silvana (2009) Qualitative Research Design for Software Users. McGrawHill - ISBN: 9780335225200.
Pink, Sarah (2009) Doing Sensory Ethnography. SAGE - ISBN: 9781412948036.
lunes, 2 de marzo de 2009
Geo-nodos y CAQDAS
En materia de geo-nodos ‘Google Earth’ se perfila como una de las principales fuentes de información geográfica que comienza a ser aprovechada para análisis cualitativo; sin embargo, existen otras alternativas para el uso de sistemas de información geográfica que los investigadores profesionales utilizan, como el comercializado por CWEST y como ARcGIS Explorer de ESRI, por mencionar sólo dos. El acceso a fuentes gratuitas de esta clase de datos no parece representar mayor problema como sí en cambio ocurre ante la insuficiencia de conocimiento y capacitación entre un amplio número de potenciales usuarios de esta información, tales como estudiantes de investigación en el área de ciencias sociales. Nuevamente el progreso tecnológico parece rebasar la actualización de los programas de formación a nivel doctoral, llevando a mantener un círculo vicioso en el que el estudiante/investigador profesional debe descubrir y aprender por su cuenta herramientas tecnológicas para investigación y su uso eficiente.
Han pasado los tiempos en que la provisión de una computadora para cada estudiante dentro de las instalaciones universitarias era muestra de modernidad. Hoy es indispensable que cada estudiante cuente con su propio equipo de cómputo portátil y licencias de uso de diversos programas especializados, además de los básicos como la paquetería de Microsoft u opciones equivalentes. Esto representa costos que no están contemplados en las becas y también implica un costo que no está calculado en los presupuestos de las universidades salvo en casos excepcionales. Esto implica además la programación sistemática de tiempos para el aprendizaje del uso del equipo y programas de cómputo que frecuentemente se actualizan, así como contar con personal docente capacitado para facilitar dicho proceso de aprendizaje. Actualmente las universidades no cuentan con personal suficiente para satisfacer esta exigencia general.
En una perspectiva optimista, es positivo que el estudiante de investigación viva la experiencia de ser pionero en diversos aspectos y que la comunidad académica se enriquezca precisamente gracias a la creatividad y esfuerzos conjuntos de nuevas generaciones que tienen que ingeniárselas para salir adelante con situaciones inesperadas o respecto de las cuales existe mínina o nula experiencia por parte de sus supervisores. Es quizás este uno de los aspectos en que el sistema de formación doctoral británico ofrece una ventaja pedagógica frente al de otras regiones en donde se aspira a instruir al estudiante en todas las materias que necesita para luego investigar, en vez de aprender investigando.
Dr. Oscar Alvarez-Macotela
lunes, 16 de febrero de 2009
Algunos Retos y Soluciones Generales en el uso de CAQDAS
La resistencia a usar CAQDAS es alimentada por literatura desactualizada. Este es el caso de publicaciones anteriores al periodo 2006-2008, en el que el avance tecnológico disponible comercialmente al público transformó substancialmente los alcances y formas de hacer investigación cualitativa. La literatura de relevancia en métodos de investigación cualitativa anterior a 2006 no aborda CAQDAS o, cuando lo hace, continúa dominada por discusiones acerca de ventajas y desventajas en el uso de programas de cómputo. En consecuencia, los textos contemporáneos en materia de métodos de investigación siguen tratando el tema de CAQDAS en capítulos por separado, sugiriendo una falsa dicotomía entre herramientas y proceso. Por ejemplo, la tercera edición (2008) del clásico de Alan Bryman “Social Research Methods” publicada por Oxford University Press. El reto de combinar discusiones acerca de metodología y enseñanza de los aspectos funcionales de CAQDAS es una dificultad importante. Johnston resalta que dicha circunstancia se debe a que CAQDAS no es visto como parte integral del proceso de análisis. El cambio de perspectiva comienza a reflejarse en las obras de la Dra. Lynn Richards y de la Dra. Pat Bazely que Meta:reflex ha referido previamente. No obstante que los programas de cómputo para asistir la investigación cualitativa han estado disponibles al público desde hace más de dos décadas, al finalizar el primer decenio del 2000 aún no existen requerimientos específicos en el Reino Unido para que la generalidad de supervisores y examinadores a nivel doctoral, especializados en análisis cualitativo, cuenten con capacitación mínima en el uso de CAQDAS. Bajo esta consideración, la Dra. Johnston cuestiona si es aceptable que en la actualidad los supervisores y examinadores a nivel doctoral continúen sabiendo menos que sus estudiantes —cuando estos últimos han sido usuarios críticos de CAQDAS— acerca del uso de CAQDAS y de las diversas implicaciones de la revolución tecno-metodológica contemporánea. Aunque en Meta:reflex consideramos que este cuestionamiento debe entenderse como una pregunta retórica, no dejamos de observar que, en nuestra experiencia, el uso de CAQDAS continúa siendo un tema secundario en la gran mayoría de las universidades británicas; que el mismo tema ha pasado por alto en las principales universidades latinoamericanas, y el mismo no ha sido tomado en cuenta por patrocinadores de estudiantes de doctorado en países como México, como el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT). Esto puede inferirse al observar que las licencias para uso de los CAQDAS que se encuentran a la vanguardia están disponibles sólo en algunas escuelas de algunas universidades, como es el caso de la Escuela de Desarrollo Internacional de la Universidad de East Anglia. Las becas para estudios doctorales no incluyen apoyo alguno para la adquisición ni de las licencias de uso ni del equipo de cómputo necesario para usar los CAQDAS de última generación. En esas condiciones, es incoherente suponer que los egresados del doctorado cuentan con la formación y elementos mínimos para utilizar CAQDAS y para guiar a las nuevas generaciones en la generación de conocimiento.
En un contexto internacional en el que presenciamos cada vez mayores niveles de transparencia tanto en el ámbito público como en el privado, el uso de CAQDAS está permitiendo a varios investigadores responder a las expectativas de quienes patrocinan proyectos de investigación de vanguardia. Esto es positivo pero una de sus implicaciones para quienes continúan resistiéndose a la adopción de CAQDAS en sus trabajos ordinarios es que las nuevas fronteras de exigencia en transparencia difícilmente pueden alcanzarse por vías manuales. Véase por ejemplo: Bringer, Joy D., Lynne H. Johnston, y Celia H. Brackenridge (2004) “Maximizing Transparency in a Doctoral Thesis: The Complexities of Writing About the Use of QSR*NVIVO Within a Grounded Theory Study”. Qualitative Research 4 (2):247-265.
Las demostraciones de programas como NVivo y Atlas.ti, tanto las disponibles en los sitios Web de los desarrolladores de ambos programas de cómputo como las presentaciones promocionales de los representantes de QSR International y de Atlas.ti.GmbH hacen en diversos países, infunden entusiasmo en los nuevos usuarios de CAQDAS; sin embargo, como observa la Dra. Johnston, esas promociones y tutoriales son para efectos de enseñar el uso de los programas de cómputo mas no para enseñar metodologías cualitativas.
Una manera en que los novicios en el uso de CAQDAS como NVivo y Atlas.ti puden reducir el tiempo que lleva recorrer la curva de aprendizaje asociada con aspectos técnicos de la funcionalidad de estos programas de cómputo es usarlos como una herramienta de administración, para todo el proceso doctoral, en vez de simplemente para los aspectos que inicialmente son considerados como “datos para analizar”, tales como transcripción de entrevistas y notas de trabajo del campo. De hecho, es poco técnico dejar el uso de CAQDAS para "la fase del análisis". En mi experiencia usando CAQDAS, así como ayudando a otras personas en la implementación de CAQDAS en diversos proyectos, es claro que una de las fuentes de frustración en el uso de CAQDAS es precisamente dejar el uso de los programas de cómputo para después de la recolección de datos, en vez de usarlo durante todas las distintas fases del proceso de investigación. A mi juicio, es aquí donde radica una de las falsas concepciones de CAQDAS, especialmente de los programas más completos como NVivo y Atlas.ti.
Las conclusiones de trabajo de la Dra. Johnston refuerzan uno de los planteamientos centrales que hemos hecho en Meta:reflex, en el sentido de que hace falta mucho más intercambio de experiencias entre usuarios CAQDSAS y docentes. En el artículo de la Dra. Johnston se ofrecen sugerencias prácticas, las que pueden implementarse en los programas de capacitación en la materia. Estas cuestiones pueden fructificar si se procuran procesos de deliberación dentro de los programas de capacitación en métodos de investigación a nivel posgrado. Los supervisores a nivel maestría y doctorado necesitan participar proactivamente en este debate. Al respecto, Meta:reflex contribuye haciendo accesible al público de habla hispana algunas ideas torales, además de sugerir la lectura del artículo que se ha comentado: Johnston, Lynne. 2006. Software and Method: Reflections on Teaching and Using QSR NVivo in Doctoral Research. International Journal of Social Research Methodology 9 (5):379 - 391.
Dr. Oscar Alvarez-Macotela
jueves, 11 de diciembre de 2008
Colaboración vs. “trabajo en equipo”
La configuración de redes de investigación consolidadas en equipos, grupos o comunidades emergentes que respondan a una necesidad de investigación compartida puede ser un espacio propicio para la investigación en colaboración. Pero este no es el único elemento necesario. Para alcanzar una colaboración no solamente se requiere una meta de conocimiento común, sino también disposición a compartir recursos materiales o inmateriales, canales de comunicación directos, una articulación organizacional flexible y una claridad en lo que se pretende contribuir y generar. Si bien la colaboración se reconoce deseable y estratégica, un primer punto entre los investigadores reunidos, fue aceptar que lo que entendemos por el término colaboración es diverso y a veces, equivoco. Esto es en gran parte por que existe poca discusión y análisis sobre estructuras colaborativas, sus implicaciones técnicas y metodológicas. Mientras unos definen colaboración como formato, otros lo equiparan a una filosofía didáctica (Cano, 2009). En un artículo que discutimos, Schneider (2007), sugiere que un error es equiparar la colaboración con otras formas de trabajo colectivo o en grupal. El famoso “working together” que se refiere comúnmente al trabajo en equipo (teamwork) fracasa puesto que son generalmente ambientes con una solidaridad asumida y no operativizada, opuestos a la lógica en que opera el conocimiento compartido (knowledge sharing).
La mayoría de los casos de investigación en grupo que analizamos presentaron constantes que vale la pena discutir. En grupos pequeños e informales, la falta de claridad en los objetivos, la sensación de que el nivel de trabajo no es compartido entre los miembros, la percepción de que se “pierde tiempo” y que la “ganancia” se dispersa, son factores de deterioro con respecto a proyectos que buscan ser colaborativos. En los casos de colaboración institucional se identificó que hay dificultades para establecer canales formales donde diferentes organizaciones o partes puedan poner en común acceso, saberes y conocimiento y que el freno lo constituyen lineamientos burocráticos cuando no hay un antecedente de cómo colaborar con otros. Para los defensores de la investigación colaborativa, esto sucede porque se confunde colaboración con cooperación sin términos claros de referencia. Como tal, colaboración es una estrategia hasta cierto punto pragmática que permite reunir un acervo de conocimiento, financiamiento y consolidación de beneficios estratégicos para el objetivo en común de diferentes investigadores. Pero no solo eso, puede ser también una forma en que comunidades de conocimiento se consoliden y crezcan. Schneider (2007) refiere el “Free" u "open source" software como un ejemplo del poder transformativo de la colaboración en redes de conocimiento que constituye una forma completamente distinta de operación. Otros ejemplos concretos son proyectos que se han consolidado incluso en centros de investigación colaborativa o redes de colaboración (Collaborative Research Networks, CRNs) de investigadores de diferentes disciplinas e instituciones y países.
Mientras los escépticos siguen argumentando que la colaboración es imposible y que mejor reducir la incertidumbre a través del control de procesos y productos de investigación de manera individual; sujetos e instituciones de conocimiento van explorando en la praxis estas estructuras. Hacer frente a los retos y ventajas de la investigación colaborativa implica imaginar una forma distinta de trabajar y quizás ser mas prácticos, específicos y exigentes de lo que estamos acostumbrados en el trabajo “en grupo”. Si la apuesta es por fortalecer este tipo de cultura de investigación en los diferentes campos de acción, nos falta mucho aun por recorrer.
Dra. Patricia Almaguer-Kalixto
Aquí unos recursos para compartir:
Cano Flores, M. (2009) La investigación Colaborativa en educación. Instituto Superior de Formación y Recursos en Red para el profesorado. En: http://centros5.pntic.mec.es/ies.ria.del.carmen/opinion/investigacion_colaborativa.htm
Lambert Tool Kit for Collaborative Research (UK) Kit de instrumentos institucionales para investigación. La version es dell 2008 pero da buena referencia de modelos de investigación en colaboración, consorcios de investigación etc. que el gobierno britanico propone para universidades y el sector privado http://www.innovation.gov.uk/lambertagreements/
Schneider, F. Collaboration in "Academy". Nollert, A and Rogoff, I. (Ed). Non-Aligned initiatives in education culture Summit. Revolver Verlag. En Inea en: http://summit.kein.org/node/190