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viernes, 9 de septiembre de 2011

Seminario de Cibercultur@ e Investigación acción Participativa en CERAI (parte 2)

Esta entrada continúa la discusión sobre investigación acción participativa, a propóxito del seminario de Cibercultur@ e Investigación Acción participativa que se impartió en Zaragoza, España en julio 2011[1]. La primera parte del artículo puede verse en la anterior entrada al blog. Continuamos refiriendo algunas características de la IAP a considerar para su ejecución.


Partimos de la idea de que existen muchos grupos que no son conscientes la cantidad de información y conocimiento que están generando sin ser la investigación académica, su actividad primordial. Esto sucede particularmente con grupos enfocados a la transformación social mediante acciones organizadas de cooperación, voluntariado, organizaciones civiles e incluso, entornos institucionales. Considero que con un enfoque ampliado de la pertinencia, relevancia y contribuciones reales que puede ofrecer hacer investigación al tiempo que se realizan acciones podría ser una contribución substancial a sus propios procesos. En términos crudos de costo y beneficio, INVERTIR en CONOCER como se ejecutan las propias acciones y aprender de ello nos permitiría ahorrar recursos de todo tipo, pero sobre todo invertir en conocer como nos transformamos socialmente es una contribución al conocimiento que puede hacer la diferencia para muchos grupos de acción social tan necesarios en estos momentos.

A diferencia de otros marcos metodológicos, en la IAP los actores sociales no son objetos de estudio sino parte sino generadores de conocimiento y co-participantes de un proceso constructivo de conocimiento. Esta toma de posición es fundamental para aquellos que quieren “cambiar cosas”, es decir, transformar la realidad en otra realidad posible de acuerdo a visión consensada de un grupo de interés involucrado en el proceso.  La investigación-acción desafía a las formas de generar conocimiento científico en su formato generalizado en tanto se orienta a una aproximación desde el sujeto involucrado para plantear tanto objetivos de investigación como proceso. Esto implica compartir el poder de la producción de conocimiento que muchos consideran exclusivo a "investigadores" y pensadores.  Con esta idea coinciden muchos de los autores de investigación acción en un planteamiento epistemológico: el propósito de la investigación académica debe ser no solo describir y comprender sucesos del mundo sino contribuir a su transformación (Reason and Torbert, 2001).

Evidentemente, siempre hay diferentes grados de participación, no todos están involucrados al mismo nivel ni con el mismo grado de compromiso o comprensión del proceso. Aquí el reto es que al tiempo que se participa se entiende que se está haciendo y qué está pasando. Solo visto así la IA toma otra fuerza, al entender que es un proceso de generación de información y conocimiento, colectivo.

Desde la Cibercultur@, a través de la IAP, los miembros de CEC estarán en un proceso permanente de desarrollo y/o construcción de conocimiento al tiempo que aumentan su competencia de generar preguntas, reflexiones y retroalimentaciones de sus cursos de acción que permitirá aumentar su capacidad de transformar los procesos sociales que elijan.

 Es un proceso de investigación cíclico 
En general, cuando se habla de investigación acción, todos las diferentes perspectivas refieren a la investigación como un proceso cíclico. Desde las propuestas originales se menciona esta característica (Lewin 1946, Lewin 1997). La idea es que para generar un nuevo ciclo que no parte de cero y de hoja en blanco sino del proceso de aprendizaje en el primer ciclo de la investigación. De esta forma, la investigación es directamente útil para el proceso mismo que se está llevando a cabo y para que quien lo está llevando a cabo pueda beneficiarse del proceso mismo al invertir un poco más de tiempo  y coordinación de acciones para el registro reflexivo del proceso.  

 

Es fundamental mantener al frente siempre las preguntas iniciales, porque la modificación de la respuesta es lo que interesa. ¿cuál es el contexto del proyecto? ¿cual es el propósito? ¿cuál es el objetivo deseado tanto de acción (transformación) como de investigación (reflexión/retroalimentación)? Cómo estos planteamientos se van modificando y por qué? Y particularmente ¿cómo se culmina el estudio, es decir, cual es el objetivo final?

También es importante preguntarnos¿realmente nuestros procesos de IA-P son participativos, incluyentes, transparentes? si no lo son, entonces no hay beneficio para los locales y se está ejecutando una mala IAP por lo que quizás sea mejor aplicar otro método. Sintentizo en la siguiente figura lo que llamo ilusión o espejismo de la participación



(elaboración propia)

Investigación acción implica el seguimiento de eventos y estrategias de resolución de problemas. Implica ciclos iterativos de obtención de información, análisis colectivo, planeación colectivo, acciones y evaluaciones colectivas. El resultado deseado no es solamente la resolución de un problema práctico sino también el nuevo conocimiento/aprendizaje generado a partir del proceso de investigación/acción/reflexión paralelo que implica (si se realizó bien) por un lado, una contribución al conocimiento sobre el proceso especifico a la situación seleccionada, pero por otro, una contribución al conocimiento general sobre el ámbito investigado.

Patricia E. Almaguer-Kalixto

Reason, P. and Bradbury, H (2008) Handbook of action research, 2nd Edition, SAGE, London. 
Lewin, K. (1946, 1997) ´Action research and minority problems´in K. Lewin Resolving Social Conflicts: selected Papers on Group dynamics. Ed. G. Lewin. Reprinted 1997, Washington, DC: American Psycological Association. pp 144-54.






[1] El seminario fue organizado por CERAI (Centro de Estudios Rurales y Agricultura Internacional) www.cerai.org

martes, 16 de junio de 2009

El Movimiento de la Nueva Ola Cualitativa: Tecno-metodología Cualitativa

Situación

El progreso tecnológico actual ha rebasado la capacitación de la mayoría de los investigadores latinoamericanos en el área de ciencias sociales. Salvo en casos excepcionales, la investigación cualitativa en Latinoamérica continúa realizándose con metodologías convencionales del siglo XX, caracterizadas por recolección, almacenamiento, análisis y reproducción de datos cualitativos mediante sistemas manuales, con independencia de apoyarse con el uso ordinario de programas de cómputo como procesadores de texto; hojas de cálculo; graficadores y organizadores de referencias bibliográficas. Como consecuencia de esta situación las nuevas generaciones de investigadores de carrera en Latinoamérica se preparan hoy con conocimientos y formación obsoletos en materia de metodología cualitativa.

Derroteros

La tecnología accesible al público en la primera década del siglo XXI hace viable el uso de herramientas de diversa naturaleza para analizar datos distintos a los numéricos y a las palabras, que permiten mayor eficiencia respecto de las disponibles antes de 2000. Como consecuencia, los investigadores pueden acceder a una renovada capacidad para estudiar “la realidad”. Hoy es factible aplicar diseños metodológicos que integran elementos sensoriales ausentes en la investigación empírica convencional de finales del siglo XX. Véase por ejemplo Pink (2009) Doing Sensory Ethnography. La conjunción de CAQDAS con métodos de investigación también ha evolucionado en grado substancial, superando la idea simplista en el sentido de que las herramientas no determinan la calidad de la investigación y que, por tanto, se puede prescindir de lo último en tecnología. Resulta erróneo asumir que las habilidades del investigador son en cualquier caso las que determinan la calidad del producto. Véase por ejemplo Di Gregorio (2009) Qualitative Research Design for Software Users.

Pese a la tendencia y significativos avances evolutivos en metodología cualitativa, la atención de la gran mayoría de los investigadores en el campo de las ciencias sociales latinoamericanos continúa limitada al análisis de cifras y de texto, lo que se constata en las revistas académicas internacionales especializadas en la materia. Nada de lo anterior es en detrimento del valor y utilidad del análisis numérico y de texto; mismos que continuarán representando tanto modos de investigación vigentes como idóneos, atendiendo a las características de cada proyecto de investigación particular.

La NOC como respuesta a un reto docente

El reto que hoy impone la tecno-metodología es complejo. Por ejemplo, en el ámbito docente, la modernización de programas de estudio y la impartición de cursos derivados de tales programas, requieren de personal igualmente modernizado, pero resulta que la gran mayoría de los docentes carecen de actualización y experiencia en el uso de las herramientas tecnológicas desarrolladas con posterioridad a 2005, salvo en casos excepcionales. Dicha situación sugiere la necesidad de generar condiciones eficaces para la convergencia de tecnometodólogos cualitativos (i.e. investigadores con conocimiento teórico y práctico en la aplicación de herramientas y metodologías de vanguardia enfocada a datos cualitativos) en un substancial proceso de capacitación, más allá de la divulgación.

Para zanjar el rezago tecnometodológico parece inviable, en términos de costos de contratación laboral, incorporar un número suficiente de tecnometodólogos al personal docente de la mayoría de las universidades y centros de investigación. Por otra parte, dicha posibilidad no es necesariamente la más deseable ya que varios de los expertos difícilmente estarían dispuestos a dedicarse a la docencia porque la ejecución de sus proyectos empíricos se distraería. Tampoco parece sensato aguardar a que los docentes se modernicen gradualmente a base de programas sabáticos y/o de sus iniciativas individuales. Sin duda hace falta mayor creatividad y voluntad política al interior de universidades, centros de investigación y de las organizaciones que fomentan la formación de investigadores en el área de las ciencias sociales.

El rezago en tecnología y metodología entre investigadores de carrera y docentes en materia de métodos cualitativos de investigación, sugiere la necesidad de una estrategia con horizonte de largo plazo para modernizar al grueso de los investigadores en ciencias sociales en cuanto a tecno-metodología. Meta:reflex sugiere reformular la noción de tecno-metodología en este contexto porque hoy resulta insuficiente la mera actualización tecnológica como también es insuficiente la sola renovación de los programas de estudio en aspectos teóricos sobre métodos de investigación contemporáneos. Esto es, no basta con enterarse de los nuevos aparatos y programas, aprendiendo a operarlos, así como tampoco basta con enterarse de la innovación metodológica desarrollada por quienes realizan investigación de punta. Hace falta un trabajo de síntesis para amalgamar el conocimiento actual en ambos aspectos, de forma que tanto los investigadores de carrera como los estudiantes de investigación cuenten con la capacitación apropiada para generar conocimiento aprovechando los últimos adelantos tecnológicos. Una estrategia con esa orientación requiere de ajustes en los programas para patrocinar estudios de posgrado y proyectos de investigación post-doctoral.

En ausencia de la voluntad para diseñar la estrategia mencionada y para ejecutar su posible implementación en las universidades latinoamericanas, existen múltiples acciones que pueden realizarse por parte de estudiantes; académicos y centros de investigación en la región de Latinoamérica. Al respecto Meta:reflex plantea procurar la gestación de un movimiento que bien podría conocerse como la Nueva Ola Cualitativa (“NOC”) a la que dedicaremos futuras contribuciones en este espacio. Por ahora, una propuesta de Meta:reflex es la institucionalización de un consorcio de investigadores que utilice técnicas colaborativas para sistematizar el acceso público y la deliberación a partir de la cada vez más vasta información que se está generando en la materia que nos ocupa, principalmente en universidades del Reino Unido, Australia y Estados Unidos. A manera de ejemplo, cabe tener presente la iniciativa británica "Real Life Methods" y sus productos derivados como el programa "Realities". Parte de la solución puede resultar en diversas modalidades de trabajo colaborativo, especialmente aprovechando las varias plataformas virtuales que hoy son accesibles para estudiantes e investigadores de carrera en el área de ciencias sociales.

Haciendo surcos

En Meta:reflex reconocemos que el subdesarrollo tecno-metodológico de Latinoamérica refleja bajos niveles de cohesión y escasa proactividad de su comunidad científica, así como ausencia de genuina deliberación. A la vez, pensamos que la sinapsis entre espacios como este maximiza el terreno de cultivo para la siembra de ideas y propuestas para futuras cosechas de activa deliberación en los temas planteados.


Dr. Oscar Alvarez-Macotela

Referencias citadas

Di Gregorio, Silvana (2009) Qualitative Research Design for Software Users. McGrawHill - ISBN: 9780335225200.

Pink, Sarah (2009) Doing Sensory Ethnography. SAGE - ISBN: 9781412948036.

jueves, 21 de mayo de 2009

La exclusión de Latinoamérica en apoyos financieros para capacitación en el uso de NVivo 8

¿Una cuestión de mercados; de escaso presupuesto o de pasividad?

Una problemática que han identificado los comercializadores de CAQDAS como NVivo es que incluso en muchas universidades de países con alto nivel de desarrollo económico y científico, su personal docente en materia de métodos de investigación carece del apoyo financiero óptimo para capacitarse en el uso de herramientas vanguardistas para administración y análisis de datos cualitativos.  Una consecuencia de dicha carencia es que las nuevas generaciones de profesionistas e investigadores en el campo de las ciencias sociales continúan recibiendo una formación similar a la del siglo XX, que en el aspecto tecnológico es claramente obsoleta desde principios de la década del 2000.

Una solución que se ha visualizado y puesto en marcha por parte de la empresa QSR International es el otorgamiento de becas para apoyar a las instituciones académicas en la incorporación de CAQDAS en sus programas oficiales tanto a nivel licenciatura como de posgrado.  Esta oportunidad ha sido restringida por ahora a los Estados Unidos y Canadá.  Es probable que ello obedezca en parte al alto poder adquisitivo en esa región del norte de América, pero es cuestionable que se trate de un asunto meramente comercial. Que esta clase de iniciativas u otras semejantes incluyan a las universidades y centros de investigación latinoamericanos depende en gran medida de las propias instituciones académicas de Latinoamérica y de patrocinadores de investigación académica e innovación tecnológica para el desarrollo científico en esa región.  Al respecto, Meta:reflex insiste en llamar a la reflexión sobre la conveniencia de generar dinámicas proactivas y creativas por parte de la comunidad académica de habla hispana.

Dr. Oscar Alvarez-Macotela

lunes, 18 de mayo de 2009

Atrofias visuales II: el incipiente uso de métodos visuales entre jurisconsultos e investigadores en ciencias sociales de Latinoamérica

Los beneficios de usar materiales visuales y los retos metodológicos asociados a su utilización han venido captando de manera notable el interés de quienes actualmente realizan investigación cualitativa de vanguardia en el campo de las ciencias sociales.  Este auge se refleja en la evolución que ha experimentado la etnografía visual[1] y la etnografía sensorial (Pink, 2009).[2]  Al respecto se ha observado un contraste entre la reciente producción de estudios especializados que ha permitido la existencia de revistas académicas como ‘Visual Studies’,[3] ‘Visual Anthropology’[4] y ‘Visual Anthropology Review’[5] y, por otra parte, el incipiente uso de fotografías en estudios de antropología social que se publicaron a nivel internacional entre finales del siglo XIX y principios del siglo XX como puede observarse en el American Journal of Sociology[6], así como en el escaso uso de material fotográfico en otras disciplinas de las ciencias sociales hasta finales del siglo XX (Bryman, 2008:424).[7]  Cabe destacar que el material fotográfico es sólo una de las modalidades del material visual.

Un poco acerca de los métodos visuales de investigación

Los métodos de investigación visuales modernos son elementos teórico-prácticos en fase de consolidación y, de hecho, aun se consideran ‘emergentes’ (Hesse-Biber y Sharlene Nagy, 2008).[8]  Esta clase de métodos incluyen, por ejemplo, datos generados a través de fotografías y dialogo que, amalgamados, aportan al investigador pistas y conocimiento acerca de la condición humana que se examina.  En conjunto, estos elementos conducen a una enriquecida comprensión de los factores social, cultural y contextual.  Se trata de la fusión de varios métodos como la fotografía, la escritura y la narrativa sobre imágenes producidas para entender un fenómeno o un aspecto de este último y que pueden presentar el panorama completo de un fenómeno cultural en las palabras de quienes participan como informantes en una investigación (Keller et al., 2008:429).[9]

El uso de audio y video queda igualmente comprendido en los métodos visuales.  Sin embargo, entre los antropólogos, la fotografía es uno de los elementos que se ha usado en forma preponderante por décadas, como una herramienta ordinaria para facilitar una perspectiva más integral que la que convencionalmente se logra alcanzar vía texto en el estudio de la cultura y como un instrumento para agudizar el enfoque en determinados aspectos culturales, tales como rituales o la vida en el hogar.

Los métodos visuales están cimentados en un modelo epistemológico que enfatiza la importancia de aquello que las personas expresan acerca de sus experiencias y en el análisis de las conexiones entre situaciones y soluciones.  Esta clase de metodología facilita la identificación de los fenómenos sociales en forma integral, generalmente con mayor riqueza de detalle que la que se logra por la vía del texto.  Los métodos visuales requieren que el investigador ponga atención especial en el contexto en el que fue generada la imagen objeto de análisis; en la subjetividad de quienes se vinculan con esa imagen, es decir, el individuo o personas representados en la imagen; en el informante o su entorno y actividades, así como en el propio investigador.  A ello se debe sumar  el resto del contenido de la imagen, en forma metódica.

Fotovoz y Fotoelicitación

Existe una diversidad creciente de métodos visuales de entre los cuales mencionamos aquí dos para efectos ilustrativos: (i) La fotovoz es un método apropiado para capturar el conocimiento social y cultural; particularidades contextuales y fuentes relacionadas con los problemas que derivan de comunidades específicas que son objeto de estudio.  La fotovoz incentiva a los participantes a tomar fotografías de temas que son importantes para ellos.  Los participantes producen las imágenes (al tomar fotos) y proceden a analizar sus propias imágenes o a analizarlas colaborativamente con la intervención de investigadores.  (ii) La fotoelicitación involucra a un selecto número de fotografías reunidas por el investigador o producidas por los participantes y usadas para estimular diálogo en entrevistas.  La fotoelicitación ha sido usada en investigaciones recientes como un medio visual que utiliza fotografías tanto para propiciar como para dar impulso a la investigación cualitativa, trascendiendo la dimensión oral y permitiendo que actores sin voz representen sus propias vidas, incluyendo recursos culturales, sociales y contextuales, mediante imágenes.  En este sentido, las fotografías de los participantes conducen al tipo de narrativa que hace emerger experiencias significativas desde la óptica del participante (Keller et al, 2007:760).[10]

A diferencia de encuestas y otros estudios numéricos, el análisis visual a partir de fuentes gráficas, es subjetivo y requiere de metodologías analíticas basadas en el contenido.  La mayoría de las formas de análisis visual inician con algún tipo de análisis del contenido, similar al que se realiza con datos verbales derivados de preguntas abiertas, entrevistas y grupos de discusión dirigida (Pullman y Robson, 2007:125). Pese a dicha similitud no basta simplemente extrapolar, es necesario desarrollar esquemas especiales para datos no verbales.

Necesidad de revisar el contenido de cursos como “metodología de la investigación jurídica” en la formación de abogados

Aunque el uso de fotografías y otras imágenes en las ciencias sociales tampoco es novedoso en la abogacía, el uso convencional de foto y video entre los abogados suele restringirse a una exhibición simplista de las imágenes.  Este recurso es insuficiente en sí mismo ya sea con el carácter de prueba en un juicio o ya como evidencia en un argumento académico.  Resulta indispensable que la exhibición de imágenes cuente con un soporte metodológico que brinde la solidez tanto en el aspecto de evidencia de carácter procesal o a nivel de investigación académica.  Es probable que las deficiencias metodológicas en los abogados litigantes pasen desapercibidas en muchas ocasiones por parte de sus contrapartes y de los juzgadores por el hecho de que estos últimos cuentan en general con las mismas carencias de capacitación en métodos visuales.  El punto central que Meta:reflex destaca aquí es lo absurdo que resulta el continuo uso de imágenes en la disciplina jurídica sin contar con evolucionadas metodologías de investigación cualitativa específicas para análisis de imagen.  Parafraseando a Pullman y Robson (2007:124)[11] cabe resaltar que la investigación jurídica en Latinoamérica es prácticamente nula tratándose de metodologías para análisis visual.  Esta omisión es sorpresiva al menos por dos razones de importancia: Primera, las imágenes fotográficas y videos son medios apropiados de prueba que durante décadas han tenido relevancia en procedimientos para solución de controversias vía judicial o arbitral, así como en diversos procedimientos penales.  Esto obedece tanto a la fidelidad con la que es posible reproducir elementos objetivos de la realidad que las diversas sociedades en el mundo buscan regular a través del sistema jurídico.  Y segunda, porque crecientemente el público en general tiene fácil acceso a diferentes aparatos portátiles que permiten capturar, almacenar, alterar y reproducir a bajo costo múltiples imágenes; por ejemplo, cámaras y videocámaras digitales, así como equipos telefónicos que incluyen dispositivos fotográficos y de videograbación.  A esto se agrega que las imágenes fotográficas han tenido una presencia creciente y amplísima en Internet y diversos medios de comunicación.

Comentarios finales

Para evitar que los rezagos en aspectos fundamentales sigan creciendo, las universidades deben incorporar programas que abarquen métodos de análisis cualitativo con metodologías visuales en sus planes de estudios de posgrado.  Es insuficiente la mera incorporación del tema a los programas de estudio.  Asimismo, resulta insuficiente la capacitación sobre el uso de herramientas visuales para capturar, almacenar y organizar esta clase de datos.  Además de esos aspectos básicos, es fundamental que se desarrollen sistemas analíticos que tomen en cuenta la necesidad de capacitar al investigador para que su lectura de las imágenes objeto de estudio responda al rigor de la investigación científica.  Debe ser conducente al contexto en el que las imágenes fueron generadas; a la multiplicidad de significados que previsiblemente deban ser examinados, así como al control de las posiciones personales del investigador cuando este último es fuente de los datos examinados.  El investigador que analiza material visual necesita mantener escepticismo ante la idea de que las fotografías representan un retrato de la realidad exento de problemas epistemológicos (Bryman, 2008:429).

Es motivo de reflexión que siendo el sentido de la vista tan importante para investigar el entorno del ser humano, los investigadores latinoamericanos tanto en el campo del derecho como en el de las ciencias sociales, parecen prestar escasa atención al aprendizaje y perfeccionamiento práctico de métodos de investigación visuales.  Esto se refleja en lo poco que a la fecha se ha publicado en la región de Latinoamérica tratándose de metodología para análisis de imágenes y videos.  Una de las iniciativas que cabe resaltar es la Revista Chilena de Antropología Visual.[12]  Esto contrasta con el avance substancial de otras disciplinas en el uso de herramientas y metodologías visuales.  Otras regiones geográficas han mostrado una actitud proactiva al respecto, mereciendo especial referencia en trabajo colaborativo encabezado por la Dra. Sarah Pink.[13]  Estos ejemplos de proactividad conviene aprovecharlos como un estímulo para generar y fortalecer nuevas dinámicas colaborativas que vinculen la región latinoamericana con la actividad de investigación y docencia que se ha generado en el Reino Unido, Canadá, Australia y Estados Unidos.

Como parte de la actividad de difusión y colaboración de Meta:reflex, en futuras contribuciones en este espacio se dará seguimiento al desarrollo y resultados de la primera conferencia internacional de métodos visuales que se llevara a cabo del 15 al 17 de septiembre de 2009.

Dr. Oscar Alvarez-Macotela

Bibliografía y notas de esta contribución

[1] Margolis, Eric. ‘Visual Ethnography’ Pagina web, Universidad Estatal de Arizona (http://courses.ed.asu.edu/margolis/va.html)

[2] Pink, Sarah (2009) Doing Sensory Ethnography. SAGE Publications Ltd., pp 184. ISBN: 9781412948036

[3] ‘Visual Studies’ es una revista académica internacional publicada por la Asociación Internacional de Sociología Visual.  Se trata de una revista multidisciplinaria que difunde investigación empírica basada en métodos visuales (http://www.tandf.co.uk/journals/titles/1472586X.asp).

[4] http://www.tandf.co.uk/journals/titles/08949468.asp

[5] http://people.virginia.edu/~ds8s/VAR/

[6] La revista académica especializada en sociología de mayor antigüedad en Estados Unidos, publicada a partir de 1895. http://www.journals.uchicago.edu/toc/ajs/current - Dado que su equivalente británica  tiene apenas 60 años de publicase impide la comparación directa en el tema que nos ocupa (http://www.wiley.com/bw/journal.asp?ref=0007-1315).

[7] Bryman, Alan (2008) Social Research Methods. 3a edición. Oxford University Press.

[8] Gunila Holm (2008) “Visual Research Methods: Where Are We and Where Are We Going?” en S. Hesse-Biber y P. Leavy (Eds.), Handbook of Emergent Methods. Guilford. - ISBN 978-1-59385-147-7

[9] Keller, Colleen, Julie Fleury, Adriana Perez, Barbara Ainsworth, y Linda Vaughan (2008) Using Visual Methods to Uncover Context. Qualitative Health Research 18 (3):428-436.

[10] Keller, Colleen, Julie Fleury, y Adriana Rivera (2007) Visual Methods in the Assessment of Diet Intake in Mexican American Women. Western Journal of Nursing Research 29 (6):758-773.

[11] Pullman, Madeleine E., and Stephani K. A. Robson (2007) Visual Methods: Using Photographs to Capture Customers' Experience with Design. Cornell Hotel and Restaurant Administration Quarterly 48 (2):121-144.

[12] (http://www.antropologiavisual.cl/)

[13] (http://www.lboro.ac.uk/departments/ss/visualising_ethnography/);

(http://www.lboro.ac.uk/departments/ss/workingimagesbook/cover.htm);

(http://www.visualanthropology.net/),

(http://www.c-sap.bham.ac.uk/resources/project_reports/findings/ShowFinding.asp?id=59).

lunes, 25 de agosto de 2008

CAQDAS (I)

Los programas de cómputo para asistir en el análisis de datos cualitativos (CAQDAS, por sus siglas en inglés) constituyen uno de los diversos géneros de herramientas tecnológicas que han tenido un desarrollo de importancia entre 1980 y 2008. En mi experiencia, la mayoría de los investigadores profesionales y estudiantes de investigación en ciencias sociales tiene escaso conocimiento acerca de CAQDAS. Que a la fecha su uso sea poco generalizado sugiere una actitud poco innovadora en las generaciones de investigadores que se han formado durante las tres últimas décadas, pero también sugiere que existen motivos para que dichas generaciones sean escépticas acerca de la conveniencia práctica de utilizar CAQDAS. Ambas posibilidades invitan a la reflexión.

Un reto metodológico de la investigación científica es usar información con eficiencia. La dificultad deriva por una parte de las limitaciones para filtrar los datos relevantes pues mucha información no se detecta “a simple vista” (Tanenbaum, 1999:60). Dicha dificultad deriva también de la necesidad de examinar datos en cantidad muy superior a las capacidades individuales de memoria y razonamiento. La dificultad deriva además de la limitación del tiempo para ejecutar proyectos de investigación empírica, pues éstos suelen sujetarse a términos de seis meses a un año tratándose de corto plazo, y de tres a cinco años, como máximo, para proyectos de largo aliento. La combinación de creatividad y razonamiento, sumados a la necesidad humana de investigar el universo, han desarrollado herramientas que permiten llevar a cabo con creciente facilidad, rapidez y exactitud operaciones complejas; muchas de ellas en forma simultanea pero sin disminuir el grado de precisión.

Hoy resulta poco eficiente investigar el universo exterior; el fenómeno del calentamiento de la Tierra, o la búsqueda de vacunas y de tratamientos para aliviar enfermedades, sin asistencia de herramientas tecnológicas sofisticadas. No obstante, la formación de investigadores en el campo de las ciencias sociales continúa realizándose sin incorporar en forma sistemática el aprovechamiento de herramientas equiparables a las de uso cotidiano en las ciencias naturales. Desde luego, los investigadores contemporáneos en el área de ciencias sociales han substituido la máquina de escribir por computadoras que operan procesadores de texto modernos. Asimismo, han reemplazado las tablas de algoritmos, reglas de cálculo y calculadoras digitales por programas de hojas de cálculo digitales, así como por programas de cómputo especializados en estadística (Timms, 1999). Sin embargo, los investigadores en las ciencias sociales y particularmente quienes concentran su actividad en el estudio de información cualitativa, han progresado poco en la adopción de herramientas sofisticadas frente a otras áreas del conocimiento (Fielding, 1999:96).

Es poco convincente el argumento de que la exigua utilización de CAQDAS obedece a falta de material didáctico e información a disposición del público. En la última década del siglo XX se publicaron varias obras dando a conocer adelantos y ventajas de los programas de cómputo para análisis numérico y cualitativo (por ejemplo: Tesch, 1990; Fielding y Lee, 1991; Weitzman y Miles, 1995, y Kelle, 1997). Además, el siglo pasado concluyó con publicaciones como la coordinada por Henry (1999) orientadas a desmitificar que las ciencias sociales sean un conjunto de disciplinas analfabetas en aspectos tecnológicos. No obstante, en la práctica, las generaciones de investigadores cualitativos de principios del siglo XXI han tenido que aprender a usar programas de cómputo “sobre la marcha” en vez de como parte de su programa de estudios (Fielding, 1999:110). Con base en experiencia personal, Meta:reflex da testimonio de lo incipiente y disperso que continúan siendo estos aspectos en los programas de posgrado para investigación en ciencias sociales, con algunas salvedades.

Es muy amplio el grupo de investigadores cuyo trabajo analítico de datos cualitativos se realiza manualmente, apoyado con un procesador de texto convencional, asistidos de herramientas manuales como papel, marca-textos de colores y tijeras. Aunque la calidad y utilidad de un proyecto de investigación dependen, esencialmente, del rigor científico y habilidad del investigador (Fisher, 1999:112 y Gibbs, 2002:11) el progreso de la ciencia contemporánea reduce la utilidad de investigaciones asistidas sólo de herramientas manuales. Parece mínima la sustentabilidad de estrategias de trabajo que se contrapongan al principio de mayor rapidez, alcance y eficiencia.

Meta:reflex comienza a abordar el tema de CAQDAS con propósitos de difusión y de activar reflexiones orientadas a reformular metodologías y programas de formación académica. El uso de esta clase de herramientas tiene varias implicaciones para los investigadores, para los estudiantes de investigación, para universidades y otras organizaciones académicas, así como para quienes patrocinan investigación de vanguardia. Algunas de sus implicaciones han sido poco o nada comentadas públicamente hasta ahora y por ello CAQDAS será un tema de reflexiones subsecuentes en Meta:reflex.

Por Oscar Alvarez-Macotela

Bibliografía citada en esta contribución

  • Fielding, Nigel, y R. M. Lee, eds. 1991. Using Computers in Qualitative Research. London: Sage.
  • Fielding, Nigel. 1999. The Theoretical and Practical Applications of IT in Qualitative Analysis. En I.T. in the Social Sciences - A Student's Guide to the Information and Communication Technologies, coordinador editorial M. Henry: Blackwell.
  • Fisher, Mike. 1999. Using Computers in Qualitative Analysis. En I.T. in the Social Sciences - A Student's Guide to the Information and Communication Technologies, coordinador editorial M. Henry: Blackwell.
  • Gibbs, Graham. 2002. Qualitative Data Analysis: Explorations with NVivo. Editor de la Serie: A. Bryman. Serie: Understanding Social Research: Open University Press.
  • Henry, Millsom, ed. 1999. I.T. in the Social Sciences - A Student's Guide to the Information and Communication Technologies: Blackwell.
  • Kelle, Udo. 1997. Computer-assisted Analysis of Qualitative Data. London: The LSE Methodology Institute.
  • Tesch, R. 1990. Qualitative Research: Analysis Types and Software Tools. New York: The Falmer Press.
  • Timms, Duncan. 1999. Quantitative Research and Information Technology. En I.T. in the Social Sciences - A Student's Guide to the Information and Communication Technologies, coordinador editorial M. Henry: Blackwell.
  • Tanenbaum, Eric. 1999. Data Sources for Social Scientists. En I.T. in the Social Sciences - A Student's Guide to the Information and Communication Technologies, coordinador editorial M. Henry: Blackwell.
  • Weitzman, E.A., y M.B. Miles. 1995. Computer Programas for Qualitative Data Analysis: A Software Source. California: Thousand Oaks, Sage.